Hay proyectos que nacen de una idea. Otros nacen de una necesidad. Pero los proyectos que perduran y crecen suelen tener algo en común: la capacidad de sumar personas, conocimientos y voluntades alrededor de un mismo propósito
La historia de la Fundación Tenis Barcelona podría explicarse a través de sus actividades, de los niños y niñas que participan cada semana en la Escuela Solidaria de Tenis o de los barrios en los que hoy estamos presentes. Sin embargo, si tuviéramos que señalar el verdadero origen de todo ello, probablemente hablaríamos de una palabra: alianza.
Porque antes de que existiera la Fundación hubo una primera alianza. La de un grupo de socios/as del Real Club de Tenis Barcelona-1899 que, encabezados por su presidente, compartían una misma inquietud: impulsar una acción social capaz de generar oportunidades a través del deporte. Aquella visión compartida permitió constituir la Fundación y reunir a un patronato comprometido con la idea de que el tenis podía ser una herramienta educativa, inclusiva y transformadora.
Pero la voluntad por sí sola no era suficiente.
Para llevar el proyecto a la realidad era necesario aprender de quienes conocían de cerca las necesidades sociales de los territorios y trabajaban diariamente con niños, niñas y jóvenes en situación de vulnerabilidad. Y fue entonces cuando surgió la alianza con Cáritas.
La relación entre el Club y Cáritas venía de lejos. Años antes ya se habían impulsado colaboraciones y acciones solidarias conjuntas que habían contribuido, entre otras cosas, al reconocimiento del RCTB1899 como “Club amb Cor”. Sin embargo, fue la confianza mutua y la voluntad de construir algo conjuntamente lo que permitió dar el siguiente paso.
Gracias al apoyo del equipo de Cáritas, liderado por Itziar Bravo, la Fundación organizó las primeras clases de tenis solidario en las pistas de la Maquinista, en la Barceloneta. Doce adolescentes del barrio participaron de aquella experiencia pionera que, sin saberlo entonces, suponía el inicio de lo que hoy conocemos como Escuela Solidaria de Tenis.
Aquella primera alianza no se quedó ahí. Creció. Y con ella creció también el proyecto. La colaboración permitió ampliar las actividades a otros centros de atención de Cáritas, como Torre Baró y L'Hospitalet, demostrando que cuando dos organizaciones comparten propósito, el impacto puede multiplicarse.
Y Después llegaron nuevas alianzas. En septiembre del 2021, junto a la Fundació Pere Tarrés y con la ayuda de Rebeca Sarro, se abrieron nuevos proyectos en Poblenou y Poble-sec. A partir de ese momento la red siguió creciendo con la alianza del Casal dels Infants, la FEEB, la Fundació Mans a les Mans, la Fundació Gavina, la Fundació Magone, l'Ateneu Sant Roc, el Llindar y Adsis, entre otras entidades.
Más allá de los nombres, todas ellas comparten algo esencial: un profundo conocimiento de los barrios donde trabajan y de las personas a las que acompañan cada día. Gracias a estas alianzas, la Fundación ha podido desarrollar proyectos adaptados a cada realidad y construir propuestas únicas para centenares de niños, niñas y jóvenes.
Detrás de estas alianzas siempre hay personas que han creído en el proyecto desde el primer momento. Hoy queremos reconocer especialmente a Itziar Bravo, Rafa Ruiz de Gauna y Rebeca Sarro, Raquel Ortega, Neus Cerdà, Mª Carmen Olaya, Raúl Lerones, Edu Sánchez, Albert Francolí, Borja Castellet y Begoña Gasch, así como a muchas otras personas que han contribuido a hacer posible este camino.
A menudo se dice que vivimos en un mundo cada vez más colaborativo. Nuestra experiencia nos demuestra que es cierto. Ninguna organización puede llegar tan lejos sola como acompañada de quienes comparten su propósito. Las alianzas permiten conectar conocimientos, recursos y capacidades diferentes para construir respuestas más sólidas y generar un impacto mayor.
La Fundación Tenis Barcelona es, en gran medida, el resultado de esas alianzas. De personas y entidades que decidieron trabajar juntas para crear oportunidades allí donde más se necesitan.
Porque si algo hemos aprendido durante estos años es que cuando el objetivo es sumar, siempre es mejor hacerlo en equipo. Y que detrás de cada niño o niña que hoy forma parte de la Escuela Solidaria de Tenis hay una cadena de personas, entidades y empresas que un día decidieron aliarse para transformar una idea en una realidad.
Una realidad que sigue creciendo gracias a la confianza, el compromiso y la convicción compartida de que el deporte puede abrir oportunidades, generar vínculos y contribuir a construir un futuro mejor para muchos niños y jóvenes.
Al final, las alianzas no son solo una forma de trabajar. Son la razón por la que El Tenis Que Suma es hoy una realidad.