Rafael Nadal se deshizo con enorme superioridad de David Ferrer en la final de Roland Garros e hizo historia convirtiéndose en el primer tenista en la historia que gana ocho veces un mismo Grand Slam. La anterior marca que compartían Federer y Sampras con esos siete títulos en Wimbledon fue superada por un tenista que no se cansa de alcanzar registros de auténtica leyenda.
La única pega fue que la final prácticamente no existió: 6-3 6-2 6-3 en dos horas y 16 minutos. Mientras Ferrer alcanzaba a sus 31 años su primera final grande, cosa que tiene un mérito impresionante por su perseverancia, Rafa, con 27 años, disputaba su 17ª. Tampoco contribuía el último precedente entre ambos jugadores, la final de Acapulco en febrero, donde Nadal se impuso 6-0 6-2; o el balance de 19 a 4 favorable al manacorí en sus enfrentamientos personales.
Si bien Ferrer llegaba fresco y con la moral alta tras eliminar en semifinales a Tsonga sin perder un set hasta la final, lo acontecido en la otra semifinal tuvo mucho más peso específico. En la que resultó ser, como todo el mundo vaticinaba, la final anticipada, Nadal obró uno de esos milagros que sólo están al alcance de los elegidos: eliminó a Djokovic en el quinto set, por 9-7, tras recuperar agónicamente un break en contra en el 4 a 3. Así, aunque Ferrer entró bien en la final ganando su saque en blanco, no tardó en cometer algunos errores lógicos en alguien que por primera vez sentía la presión de una final de Grand Slam. Por su parte, Nadal, que no estaba para concesiones después de lo mucho que padeció con la lesión que le apartó del circuito más de medio año, jugó un tenis impecable y se fue a por el título sin vacilar.
Nadal es ya el hombre con más partidos ganados en Roland Garros: 59 de los 60 que ha jugado en la capital francesa, con la única mácula de la derrota ante Soderling en 2009. El único en la historia del tenis que ha ganado ocho veces un mismo Grand Slam. El único tenista también que tiene a tiro la marca de 17 grandes que distingue a Federer como el más grande. A sus 27 años recién cumplidos, son ya 12 sus títulos grandes: los ocho de París, más dos Wimbledon, un Open USA y un Open de Australia. Y, por encima de todos estos registros, da gusto reconocer a un deportista educado, que basa sus logros en una fuerza de voluntad inquebrantable, con una capacidad de auto superación sobrehumana y que siempre se muestra respetuoso con el prójimo. No hay palabras…
¡Felicidades Rafa!